
Ya son cinco días que recibí una fotografía, con un sutil mensaje, “tú también estás en los anales de Pasmi” -la miré con mi ojo rígido de ex-bailarina y sentencié- ¡¡¡qué gorda que estabas!!!
Uno de esos días que espero ver pronto…, como las 10 de la noche…, con los ojos cerrados…, no por sueño sino por creer firmemente que si no ves las cosas, no pasan… -yo sé, yo sé, así lo creía cuando tenía cinco años-… fue la imagen de esa foto que me dio licencia para embarcarme en un recuerdo que me arrancó una sonrisa, no estoy segura si fue un recuerdo, mas abrí los ojos…
Recordé el color de mis muchos vestuarios para ese baile… ah!!!. Perdón, para los que no me conocen solía bailar…, bueno de regreso a la foto, tenía un vestuario blanco y otro negro, la razón no la recuerdo muy claramente, mas intuyo que cuando usaba el vestuario blanco era indicación de la coreógrafa y cuando usaba el negro, yo la diva más diva de esa compañía, me sentía gorda. [Sonrisa] Me sorprendió el cabello larguísimo que tenía, recuerdo tenía los pies muy ligeros y el corazón roto, por una confusión de amor; lo que no me acordaba es para quién fue que bailamos, me levanté y fui al computador a mirar la foto nuevamente, fue en la calle para una comunidad muy pobre en Santiago de Chile.
Ya hace un par de años que no bailo y son muchísimos desde que bailamos en Chile, los detalles se van con el tiempo y con el curso de los días, mas recordé y reencontré uno de los momentos más hermosos de mi vida, a cinco mujeres extraordinarias que con mucho respeto me llaman Judy!!!, no estoy muy segura por qué, mas no quiero saber, ellas sabrán, ellas siempre saben -hablo de la compañía de danza con que fuimos a bailar a Santiago, Danza Lima-. A un amor atemporal y al Pasmi.
El Pasmi para muchos que saben y otros que no saben es el nombre de la compañía teatral que mi hermano Iván Iparraguirre dirige, destruye, construye, respira, come, bebe, ama y odia, es decir es su vida. El Pasmi para mí es algo tan cercano, que hay épocas que ni siquiera lo reconozco, es como mi almohada favorita. Es familia.
En este extraño recorrido que es mi vida, en la cual he podido ver mucho, y trabajar con los artistas que uno sueña cuando tienes 12 años…, pienso en el Pasmi.
Así recuerdo al Pasmi, siempre trabajando, siempre sonriendo y siempre siendo crudamente honestos, -no se crean hasta conmigo, yo no me salvé de la cruda sinceridad del director, mas tampoco me salvé de la dulzura e inteligencia de Penélope, la madre del grupo; y de la belleza de la música de Claudio. Tres personas que creen tanto en lo que hacen que dan asco, que reafirman la belleza de creer que lo imposible es posible y que además de todo se cagan de la risa de ellos mismos y siguen caminando aun cuando no ven horizonte.
Ya son como las 3 de la mañana y la emoción no me ha permitido parar de recordar, tengo los ojos más abiertos que nunca y después de todo pienso que en aquella foto no se me ve tan mal y que sobre todo tengo el orgullo de decir que compartí escenario con los Pasmi y que fui arrastrada por su locura, por su pasión, su amor y el resto es historia.
Mas ahora que ya recordé, las cosas no son iguales, son mejores, más claras, más vivas, más justas, más bellas… más Pasmi.
Carla Iparraguirre
Miami, Julio 2008